El año que se nos viene en materia habitacional

El 2011 se presenta con un nuevo plan de política habitacional impulsada por el gobierno que pretende mejorar la focalización y elevar el nivel de los barrios. Agrupaciones de pobladores aseguran que los cambios ponen énfasis en el ahorro de las personas y termina con lo que actualmente se conoce como “subsidio de localización”.

La nueva política que regirá desde este año presenta  una baja en la ayuda estatal, ya que para 2011 se asignarán 51.000 subsidios, mientras que en 2009 fueron 130.000. La entrega está orientada a  los tres quintiles de menores ingresos de la población y considera una política progresiva, en que los más pobres acceden a un mayor subsidio. Se flexibilizan las postulaciones, pudiendo las familias escoger ir en un esquema individual o colectivo en todos los tramos.
 
Expertos señalan que no se trata de una nueva política habitacional, sino más bien de la profundización de un modelo neoliberal de dar respuesta a la problemática de la vivienda, en que el Estado cumple un rol de facilitar la acción del mercado y fomentar la competencia desde el punto de vista del capital privado y el interés individual de las familias.
 
Por otro lado, se concuerda en que la política habitacional ya venía arrastrando importantes deficiencias en temas como: entrega de subsidios sin correlato en soluciones reales, desfocalización por sobrecarga de la demanda hacia el Fondo Solidario I y falta de programas para segmentos menos pobres, o medios vulnerables, entre otros.
 
La segregación se acrecienta
 
Uno de los puntos más debatidos por los expertos se relaciona al  subsidio de localización, en el cual se identifican errores en su definición y aplicación, lo que deriva en un aumento del precio del suelo sin cumplirse el objetivo de favorecer una mejor calidad de vida e integración social en la ciudad. Como consecuencia de esta política, se evidencia una expansión inorgánica de la ciudad, formación de guetos, segregación de la pobreza, viviendas sociales abandonadas, aumento del hacinamiento en sectores pericentrales.
 
Las nuevas propuestas del Ministerio vienen a empeorar aún más el panorama en términos de deslocalización y  desregulación del desarrollo de la ciudad. El sistema propuesto para incentivar el ahorro terminaría marginando a los más pobres del sistema, vulnerándolos en todos sus derechos. La salida del subsidio de localización terminará incentivando la construcción masiva de viviendas en los peores terrenos. Por otro lado el sistema de búsqueda de solución de manera individual, atomiza la demanda y refuerza el enfoque “viviendista” y sectorial de la política.
 
No se orienta al desarrollo de proyectos con perspectiva de integración urbana y social, y las familias pierden capacidad de información e interlocución frente al sector privado. Además, el sistema apuntará a la desaparición de las EGIS más pequeñas, favoreciendo el monopolio del gran empresariado.
 
 
Por esto se concuerda en que las modificaciones propuestas constituyen un gran retroceso, en tanto el subsidio de localización se comprende como parte de las conquistas del movimiento de pobladores. Se identifican también problemáticas complementarias y fundamentales, como la discusión sobre las modificaciones al Plano Regulador Metropolitano de Santiago, vinculada estrechamente al tema del suelo urbano y el derecho a la ciudad. Se hace necesario avanzar en la discusión respecto a que el Estado debe garantizar disponibilidad de suelo para vivienda social, que sea efectivamente para los más pobres.
 
 
Fallida Interpelación
 
En el marco de la anunciada nueva política habitacional del gobierno, se llevó a cabo  la interpelación por la Reconstrucción realizada a la Ministra de Vivienda y Urbanismo, Magdalena Matte, el pasado lunes 20 de diciembre. Oportunidad en la cual no se discutieron temas de fondo y estructurales del  proceso de reconstrucción a 10 meses del terremoto del 27F.

Entre los principales temas discutidos estuvo la cantidad de damnificados, la participación de los municipios en la entrega de los subsidios y la cantidad real  de subsidios  entregados que, según el gobierno, ascienden a 100.000. Claramente es difícil dimensionar la cantidad real de subsidios adjudicados, ya que muchos hasta el día de hoy están sin nombre, es decir, sin destinatario real, aunque se están contando como adjudicados. Casos como más de 100 subsidios asociados a un solo RUT, o grupos de subsidios entregados a los dirigentes de comités sin que se hayan definido exactamente las familias favorecidas.
 
En la interpelación faltó una discusión profunda sobre el rol de los actores sociales, sobre la inexistencia de un plan nacional de reconstrucción, sobre la implementación de planes territoriales con participación ciudadana vinculante y no sólo proyectos gatilladores como son los actuales PRES. Para que hablar de plazos o metas. Menos se discutió de superar el enfoque subsidiario en las políticas habitacionales o de generar una política urbana y de suelo capaz de recuperar las plusvalías del desarrollo urbano y de impedir la expulsión de los más pobres a la periferia.
 
Nada se dijo sobre instalar el ordenamiento territorial y pasar a un enfoque de políticas públicas basadas en derechos humanos, como el derecho a la vivienda o el derecho a la ciudad, que no entiende a los individuos o familias como beneficiarios, sino que como sujetos de derechos, es decir, protagonistas de los procesos.

El arquitecto Miguel Lawner se refiere a este punto señalando que más importante es subrayar la afirmación de la Ministra Matte  admitiendo que el 60 por ciento  de los subsidios entregados/asignados, corresponden a la línea de reparación de vivienda en su propio sitio. “Esta es una línea  de acción muy atinada, pero, -presten atención- dicho subsidio alcanza a la insignificante suma de 55 UF, que descontados IVA y utilidad del contratista representan una inversión inferior al millón de pesos, cifra que solo alcanza para obras menores: como algunos parches de estuco, y/o reposición de algunas planchas de techumbre o vidrios de ventanas. La reparación de viviendas en sitio propio debe priorizarse como línea de acción porque es la mejor fórmula para retener a los damnificados en su actual asentamiento, conservando sus redes de amistad, comerciales, de educación, etc. Pero por su naturaleza, la reparación es una modalidad personificada. Cada caso es diferente y exige un proyecto realizado por profesionales competentes para poder definir el presupuesto de las obras a realizar”, enfatiza.

El profesional agrega que una línea de acción de esta naturaleza abre un enorme campo a la acción de la pequeña y mediana empresa constructora, la única capaz de asumir obras de un monto bajo y dispersas en el terreno. Las ventajas bajo el punto de vista de la economía son indiscutibles. Pero el sistema operativo imperante hace imposible esta modalidad. Otorga un subsidio individual, que dificulta la acción en común, y por otra parte,  privilegia la acción de la gran empresa, con sus soluciones  prefabricadas, despreciando todo lo aprovechable de la vivienda dañada.

Concluimos con la reflexión respecto de que para hacer operativo un cambio, es necesario evitar la asignación personal del subsidio. Generar un presupuesto global destinado a la reparación de viviendas, administrado por los Municipios con plena participación de los damnificados y las juntas vecinales respectivas.  Es este cuerpo el que definirá los presupuestos asignados a cada obra en particular, en concordancia con los proyectos respectivos.