Las distintas caras que arroja el terremoto y maremoto de febrero


Mientras las autoridades se movilizan en la zona centro sur del país y aseguran que los planes de reconstrucción van viento en popa, miles de cesantes del Bío Bío marchan en Santiago y exigen respuesta ante el término de planes de empleo. De la mano, 33 dueñas de casa inician una inédita protesta a 900 metros bajo tierra, piden trabajo.
 


A casi nueve meses del devastador terremoto y maremoto que azotó gran parte de la zona centro sur del país la principal preocupación de los afectados se relaciona con la posibilidad de acceder a viviendas definitivas y con tener fuentes de empleo.

Si bien la etapa de emergencia ya se encuentra superada, las autoridades han sido claras en señalar que el proceso de reconstrucción como tal, tardará varios años. Si a dicha incertidumbre se le suma el anuncio del término de los planes de empleo en las zonas de la catástrofe, la agitación social social aumenta.


 “Venimos a hablar con nuestro Presidente para que se haga responsable de los empleos que entregó”. Con estas palabras llegaron hasta Santiago miles de damnificados, provenientes de la región del Bio Bio,  que iniciaron la denominada “Marcha del Hambre”.

Con el fin del plan de empleos de emergencias para las zonas afectadas por el terremoto, 12 mil personas de la Octava Región quedaron desempleados, por lo que se trasladaron a la capital a marchar y pedirle al Gobierno que reestablezcan los trabajos. De otra forma, la situación de sus familias,  afectadas por el desastre del 27 de febrero.
Los trabajadores quedaron de brazos cruzados. Se desempeñaban en diversas labores de la reconstrucción, como remoción de escombros, levantamiento de mediaguas y limpieza de sitios, calles y canales, además de demoliciones y otras tareas relacionadas.


Edelmira Saldías, vocera de las trabajadoras de Coronel, indicó que, desde que se acabó el programa de emergencia, no tienen ninguna opción de volver a trabajar para poder seguir manteniendo a sus familias. Además, señaló que principalmente se trata de dueñas de casa.

Entre las zonas más golpeadas por esta situación y por el desempleo está Lota, una de las comunas con tasa de cesantía más alta en el país.

El alcalde Jorge Venegas, quien llegó también a Santiago para participar en la manifestación, indicó que las labores de emergencia aún no terminan en la región y hay mucho trabajo por hacer.

Asimismo, manifestó que la inversión del Gobierno para mantener estos 12 mil empleos no costaría más de 40 millones de dólares, es decir, menos que el gasto mensual que el Estado desembolsa en el mantenimiento del Transantiago.

Por ello, Venegas emplazó al Gobierno a reactivar las regiones en lugar de seguir prometiendo recursos para la capital y puso como ejemplo la construcción de las nuevas líneas del Metro, que fueron anunciadas por el Presidente Sebastián Piñera.

En este escenario, se sumó una inédita protesta de  33 dueñas de casa que iniciaron una huelga de hambre a 900 metros bajo tierra en la mina El Chiflón del Diablo, de la empobrecida localidad de Lota. La desesperada medida cuenta con el apoyo de varios alcaldes de la Región.

Mientras, desde el gobierno aseguran que aunque el avance sea lento, Chile tendrá “la mejor reconstrucción del país”.

En estos nueve meses han surgido diversas iniciativas orientadas a promover la ayuda para todos aquellos que resultaron afectados por la catástrofe de febrero. La situación del país fue tema también en el Día Mundial del Hábitat, que aprovechó la instancia para llamar la atención sobre lo que sucede en la zona centro sur.

 

 

En todas estas iniciativas, JUNDEP ha participado activamente. Mientras, continúa el avance en la región del Bio Bio en la reconstrucción de viviendas afectadas por el terremoto.