| |
|
Entrevista a Rolando
Jiménez, presidente del Movimiento de Liberación
Homosexual, MOVILH: "Queremos iniciar un proceso de construcción
regional de grupos minoritarios"
 |
El dirigente del MOVILH
nos habla de la estrategia y de las movilizaciones que
ha llevado a cabo su organización para lograr un cambio
cultural en pro de las minorías sexuales y del respeto
a los Derechos Humanos |
Extracto,
en el marco del ciclo de entrevistas a personalidades del
mundo social, realizadas a la luz de los resultados del Informe
sobre Democracia y Desarrollo en América Latina. (ver
nota relacionada)
- ¿Cuáles han sido las movilizaciones
que el MOVILH ha impulsado o participado durante 2006?
Básicamente han sido 3 temas en los que hemos estado participando
de manera muy pro activa. Primero, en la elaboración de la
ley que establece un régimen patrimonial, previsional y de
salud para todas las parejas de hecho, en lo que se denomina
el pacto de ley en el proyecto de Ley de unión civil. La segunda,
la ley que establece medidas contra la discriminación, que
fue enviada en marzo del año antepasado por el gobierno de
Lagos sin urgencia. Y lo tercero, en el ámbito legislativo,
ha sido nuestra participación en la coalición que está monitoreando
y ayudando a que la ley de participación ciudadana sea la
mejor ley posible, entendiendo el contexto de Congreso que
tenemos.
En el tema de la discriminación desarrollamos,
además, un lobby intenso y para eso articulamos una red de
trabajo con organizaciones aliadas, que fue convocada por
nosotros y donde los permanentes han sido la Juventud Judía,
la Agrupación de Familiares de Pacientes Psiquiátricos, la
Asociación por la Integración Latinoamericana, GENERA, ACCION,
que ha colaborado con su patrocinio a algunas de las actividades
y en ese contexto nos hemos reunido con autoridades de gobierno,
con la comisión de DDHH del Senado, donde se estaba tramitando
el proyecto. En conjunto con ello y con la División de Organizaciones
Sociales, organizamos un seminario donde participaron alrededor
de 100 organizaciones de la sociedad civil, las que tuvieron
la posibilidad en ese encuentro de generar opinión, propuestas,
respecto de los proyectos de ley que establece medidas contra
la discriminación.
-¿Cómo evalúas los resultados de dichas
movilizaciones?
Logramos instalar en la opinión pública y en el Parlamento,
sobre todo en los sectores más conservadores y eso fue una
pega exclusiva del MOVILH, por el apoyo relativo de otros
grupos minoritarios, la necesidad de legislar en torno al
tema de la discriminación. La UDI, por ejemplo, durante la
tramitación del proyecto, en la Cámara de Diputados votó sistemáticamente
en contra del proyecto, se oponía tajantemente a legislar.
Y en el Senado hubo un cambio, los tipos accedieron, establecieron
la interlocución con el representante de la UDI en la comisión
de DDHH, Chadwick, un diálogo muy fluido, finalmente terminaron
entendiendo que era urgente y necesario una ley de estas características.
Y también en la opinión pública, a través de una alianza implícita
con los medios de comunicación y a raíz de casos de discriminación
con nosotros u otros grupos que pusieron en el tapete, logramos
sensibilizar y mantener. Además logramos en la campaña presidencial
y posteriormente a la asunción de la Presidenta Michelle Bachelet,
gracias a la presión que ejercimos permanentemente sobre los
ministerios que estaban involucrados, el SERNAM, la DOS, logramos
que el Ejecutivo tuviera más protagonismo respecto a este
tema.
- ¿Consideras que estas modificaciones contribuyen para
que haya cambios sociales y políticos más profundos o se caracterizan
más como luchas de resistencia?
No, nosotros tenemos una vocación y una estrategia que no
tiene que ver con estos discursitos de la resistencia y fuera
del Estado. Nosotros entendemos y de esa manera ha sido nuestro
trabajo político en los últimos 15 años, que es posible cambiar
las cosas, de hecho, el tema homosexual, el tema de violación
a los derechos humanos de minorías sexuales es emblemático
para demostrar que es posible; cuando nosotros partimos hace
15 años, no había nadie, nadie, ni siquiera los movimientos
sociales y políticos más progresistas dispuestos a prestarnos
apoyo, nadie, como personas, que tenían determinada militancia,
estuvieron dispuestos a apoyarnos.
Pero esto fue una lucha que era cuesta
arriba en 100% y hoy día tenemos un país absolutamente distinto
en este plano, o sea, las encuestas hoy día señalan que más
del 60% de la población está dispuesta a que se legisle sobre
las uniones civiles y eso en los rangos de edad menores se
dispara al 90%. Hay que entender que los cambios culturales
en estos temas son de mediano y largo plazo. Nosotros hemos
sido súper responsables en cada una de las denuncias, no hay
ni una sola denuncia del MOVILH sobre discriminación por orientación
sexual, que se haya sido desvirtuado, que después se haya
dicho, o se haya podido decir, eso que ustedes señalan que
dicen que pasó, es falso. Hemos chequeado todas y cada una
de las situaciones en que haya sido necesario denunciar la
discriminación.
Entonces, el MOVILH es responsable en parte importante del
cambio que hay en la sociedad chilena, en todos sus estamentos
y la visión que estos estamentos y la sociedad chilena en
su conjunto tienen respecto a la homosexualidad y los homosexuales.
- ¿Con qué otras organizaciones se juntan, por ejemplo,
qué pasa con el MUMS?
Están en el discurso…
-¿No están articulados con ustedes?
No, nosotros no trabajamos con ellos, porque ellos están en
el discurso y no en la práctica política, que es lo que nosotros
nos interesa. La práctica política que cambia la cultura,
que cambia la legislación, que generan condiciones que mejoran
la calidad de vida de la gente. Nosotros estamos en la práctica
concreta del discurso que tenemos y por eso estamos trabajando
con otras organizaciones de minorías de la región metropolitana
y del resto del país. De hecho, nos han invitado organizaciones
de La Serena, de Osorno, de Iquique, a trabajar en estos temas.
Vinieron al encuentro que hicimos para capacitar sobre los
2 proyectos de ley, el de unión civil y el de la discriminación.
Es paradójico, porque todos estos grupos que tienen este discurso
asistémico, son los que más recursos han recibido en los últimos
años de los gobiernos de la Concertación. Luego a nosotros,
por primera vez el año pasado, recibimos un monto como el
que recibimos para dos campañas. El resto de lo que hemos
hecho en estos últimos 15 años ha sido a puro pulso. De hecho,
nosotros llevábamos 2 años siendo la organización de minorías
más eficientes, con mayor capacidad política, la que más ha
cambiado las cosas, según el PNUD no nosotros, el PNUD.
Entonces, eso da cuenta de un trabajo eficiente, riguroso…
y por eso te digo, una cosa es el discurso que se hace desde
el mundo de la sociedad civil y otra cosa es cómo ese discurso
le pones redes que funcionan, propuestas que son viables.
- ¿Qué otras organizaciones o redes participan en alianza
con ustedes?
La Asociación Por la Integración de las Organizaciones Latinoamericanas,
el Foro de los Derechos Sexuales y Reproductivos, con los
cuales consolidamos la alianza el año pasado.
-¿Cómo es la relación con los partidos políticos, hay algún
partido que los apoye específicamente, parlamentarios?
No. Lo que pasa en estos temas, por así decirlo en alguna
medida, los parlamentarios tienen nichos de acción. Entonces,
diputadas como la María Antonieta Saa, del PPD, la Adriana
Muñoz del PPD, Fulvio Rossi del PS, Gabriel Ascencio en la
DC, Joaquín Godoy en RN, son parlamentarios más sensibles
y más preocupados de los temas de la discriminación, tienen
una mayor sensibilidad y con esos parlamentarios nosotros
por cierto tenemos una interlocución privilegiada. Pero es
transversal.
- ¿Existe alguna solidaridad internacional
o una articulación más amplia que apoye sus movilizaciones?
Nosotros nos incorporamos el año antepasado a la ILGA, Internacional
Lesbian and Gay Association, que es como la ONU de los gay…
donde hay organizaciones de minorías sexuales de todo el mundo,
de los 5 continentes. Pero es una adscripción que en términos
internos no tiene ninguna consecuencia, ni a favor ni en contra.
Es un vínculo que retomamos el año antepasado, porque yo estuve
en el '95 en la conferencia mundial de la ILGA en Nueva York
y me ocurrió lo que me ocurre con los foros sociales mundiales
o foros sociales acá en Chile: una verborrea. Habían 800 personas,
100 con cueva, participamos todos los días desde las 10 de
la mañana hasta las 10, 11 de la noche en reuniones y planificando,
haciendo evaluaciones, los otros fueron a pasear no más. Nuestra
militacia en la ILGA, tiene un valor simbólico fundamentalmente,
pero no ha habido nunca un efecto práctico en la lucha interna
que esté dado por nuestra adscripción a la ILGA.
Lo que hemos logrado con nuestras vinculaciones internacionales,
es mantener un flujo de información respecto de lo que está
pasando en el mundo que nos sirve. Nosotros nos reíamos hace
unos años atrás, porque en Internet nos encontramos con una
fundación Triángulo, una fundación española de gay y lesbianas,
que tiene presencia en todo el país, en toda España y cuando
vimos la declaración de principios de ellos y la nuestra,
eran iguales y estamos con 500 años de diferencia de cultura
y nos reíamos, porque nuestra postura está más cerca de las
estrategias europeas que de las gringas, lo que fue súper
interesante constatarlo. El año pasado nos visitó el presidente
de la Fundación Triángulo, hemos establecido una vinculación
más estrecha, es probable que realicemos acciones conjuntas.
- ¿Cuáles crees que son los principales desafíos para promover
la democracia y el desarrollo acá en Chile?
Yo creo que Chile requiere discutir de cara a los nuevos fenómenos,
a los grados de desarrollo económico, cultural que hay hoy
día, y eso requiere una discusión, una nueva constitución.
Pero no va a ser posible, mientras los partidos políticos
que están en una crisis bastante profunda, no la superen,
no se renueven, y tampoco mientras la sociedad civil no salga
de este discurso maximalista de que está todo mal, sin ser
capaz de poner propuestas sobre la mesa.
- ¿Cuáles son los procesos de integración latinoamericana
que tú conoces y cómo evalúas estos procesos a grandes rasgos?
En ese sentido hay una autocrítica feroz, en términos de que
el único proceso de integración que está en curso es el económico
y el espacial, el territorial, a través de las vías, de los
caminos. Yo creo que desde el punto de vista de la sociedad
civil, por ejemplo, no hay nada, no hay nada, nada y eso es
terrible, porque si la globalización ha traído la concentración
económica en pocas manos, y los tratados de libre comercio
entre distintos países por ejemplo de América Latina, generan
un proceso de integración económica, es de "perogrullo" que
el mundo de los trabajadores, de las ONG, de los movimientos
sociales, indigenistas construyeran procesos de integración,
porque la pelea hay que darla juntos. Hoy día lo que el proceso
de integración económica determina para América Latina, nos
afecta a todos por igual, por lo tanto, hay que dar las peleas
por la redistribución del ingreso, por los temas macro ambientales,
por el reconocimiento a las etnias; tiene que ser un proceso
de carácter regional.
Es un desafío que tenemos, queremos iniciar un proceso de
construcción regional de los grupos minoritarios. Lo hemos
conversado con algunos grupos, con los más serios que hay
de Argentina, Brasil, uno Peruano, generar una coalición que
nos permita interlocutar por ejemplo, con la OEA, con la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos.
|