Entrevista a Lucio Cuenca del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA: Hoy día la política ambiental no considera una discusión respecto del manejo de los recursos naturales y eso se expresa en la institucionalidad, en todos los ámbitos.

Extracto, en el marco del ciclo de entrevistas a personalidades del mundo social, realizadas a la luz de los resultados del Informe sobre Democracia y Desarrollo en América Latina (ver nota relacionada)

Durante los últimos años el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA, junto a otras organizaciones han impulsado una serie de movilizaciones, que han tenido como eje central el conflicto en "Pascua Lama" y el tema del agua. Aquí, Lucio Cuenca reflexiona sobre las dificultades y las tareas pendientes que tiene la ciudadanía y las organizaciones sociales, para incidir en la toma de decisiones que impactan en su entorno y en el medio ambiente.

-¿Cuáles han sido los logros y cómo evalúas los resultados de dichas movilizaciones?

Hay un sentimiento respecto que el Gobierno, a quien tradicionalmente uno apunta a presionar o a influir con estas movilizaciones, ha desarrollado ciertos mecanismos de inmunidad frente a las organizaciones sociales. Por lo tanto, los objetivos desde hace un tiempo han ido variado, o sea, el eje no es hacer una marcha a La Moneda para presionar a la Presidenta, sino que está puesto en torno a fortalecer las propias organizaciones y sus procesos, para impactar al resto de la sociedad, informando, denunciando, más que la incidencia política tradicional que ha caracterizado siempre al movimiento social.

Ahora, esto también tiene que ver con el estado actual del movimiento social en nuestro país, por el nivel de fragmentación que existe, entonces, hay una intención de no desgastarse en objetivos que sabemos que no se van a cumplir y por lo tanto, se plantean estas otras iniciativas, más en la lógica de fortalecer la resistencia que la gente hace desde sus procesos de autogestión; en eso ha habido interesantes resultados.

- ¿Consideras que estas movilizaciones contribuyen para que hayan cambios sociales y políticos más profundos o se caracterizan más como luchas de resistencia y por qué?

Ambas cosas. Yo creo que son esencialmente luchas de resistencia, pero nosotros hemos observado que se ha ido generando una nueva conciencia que también se refleja en otros ámbitos, por ejemplo, siempre hemos impulsado la generación de redes temáticas o redes de comunidades en conflicto, de muy distintos ámbitos, pensando en que se requiere solidaridad entre las organizaciones, intercambio de experiencias, pero también generar interlocutores que puedan presionar a otro nivel, más allá de lo local, donde se vive directamente la situación de conflicto y eso lo hemos insistido por muchos años.

Hoy día, hemos venido formando algunas coordinaciones y redes que antes nunca habíamos podido organizar y cuando uno escucha a las organizaciones tú te das cuenta que por un lado hay un gran desencanto, porque sus demandas, sus esperanzas no están consideradas en las políticas gubernamentales, pero también eso se ha ido transformando en un nuevo estado de conciencia más amplia, diría yo. Se ha constituido una red interregional con muchas organizaciones, mas de 80, de distinta naturaleza.

Hay redes en la IX región, en la VIII, en la III, y acá en Santiago hemos consolidado una coordinación de organizaciones en temas socioambientales y eso antes no existía. Entonces, yo creo que eso nos dice que estos procesos de resistencia también están aportando en este otro campo, que tiene que ver con la construcción de movimientos de articulación, que hasta hace unos años atrás nos era muy difícil de materializar.

- ¿Ha habido alguna iniciativa por parte de la organización para buscar aliados?

Sí, pero en el caso Pascua Lama específicamente ha sido muy complejo, porque es una empresa muy poderosa. Desde un comienzo, a diferencia de otros casos, ha habido muy poco interés de ciertos sectores políticos en el país que tradicionalmente se han preocupado de los temas ambientales. Por lo tanto, alianzas que en otros conflictos se podían hacer con ciertos parlamentarios que se declaran "verdes", aquí han sido muy escasas.

Lo más importante en el proceso Pascua Lama ha sido la alianza estrecha que se tiene con ciertos agentes pastorales de la Iglesia Católica y también de la Iglesia Protestante. La Iglesia del Valle del Huasco es muy comprometida, prácticamente la totalidad de los curas y de las religiosas que trabajan en la zona, están comprometidos trabajando contra Pascua Lama.

Otro eje importante ha sido la alianza con organizaciones de jóvenes, universitarios, de organizaciones culturales o de otras motivaciones. Y eso para nosotros también ha sido, sobre todo en el último año, muy interesante.

- ¿Y hay alguna alianza con los partidos políticos?

No.

- ¿Con ninguno?

A nivel de partidos no ha habido un compromiso, que haya tomado un acuerdo a nivel de su directiva y que diga "estamos en contra de esto" o "vamos a trabajar por defender los derechos de la gente del Valle del Huasco"; eso no existe.

Todo lo contrario, hay parlamentarios de la Concertación que trabajan y su principal actividad por muchos meses ha sido representar los intereses de Barrick en la zona.

- Cuáles son los problemas puntuales en la relación con los movimientos sociales del Valle de Huasco.

Tienen que ver con la intervención de Barrick en el proceso de microcorrupción que fomenta la empresa en la zona. O sea, son muchos millones de dólares.

Lo que el Estado ha venido haciendo en el último tiempo, aparte de debilitar la institucionalidad ambiental, es dejarle el campo abierto a las empresas para que intervengan directo con la comunidad. Y eso ha sido nefasto, pasó en el caso de Celco, en Itata, y particularmente en el caso Pascua Lama.

En el caso de Argentina, por ejemplo, donde existe la institución del Defensor del Pueblo, éste sacó una opinión oficial manifestando la preocupación de cómo se estaba interviniendo sobre la comunidad, cómo se estaba vulnerando la voluntad soberana de la gente al permitir este tipo de intervención, de que van a regalar cosas, computadores, dinero, etc. Y aquí uno no escucha eso, todo lo contrario, acá se fomenta eso y el Estado se retira para que las empresas lleguen directo a presionar y obligar a la gente a que le ponga precio a su medio ambiente.

Nosotros estamos trabajando en eso pero imagínate que los recursos que ellos tienen en comparación con lo que nosotros manejamos…son bastante reducidos y sólo el esfuerzo de mantener una comunidad informada es tremendo.

- ¿Qué temas son o pueden llegar a ser importantes factores de movilización?

Respecto a Pascua Lama la amenaza del agua es un tema permanente en distintos niveles. Ya hoy día están apareciendo denuncias de los efectos que estaría teniendo la intervención de la empresa cuando todavía no se tiene el proyecto o no se inicia la construcción oficialmente. Hay denuncias de que ha bajado a la mitad el caudal de algunos ríos de la zona, producto de la extracción de agua que se está haciendo en la cordillera más arriba.

Otro tema en el corto-mediano plazo es el inicio de la construcción, que es todavía incierto. Este es un proyecto de características muy especiales, donde se hizo un tratado minero binacional con Argentina, para que se pudiera implementar. Eso lo sacaron con mucho apuro en su momento, y dejó una serie de cosas sin resolver, entre ellas, cómo se va a tributar. Esto va a develar una de las tantas denuncias que se han hecho, respecto a que estos proyectos prácticamente no le aportan al país.

- Considerando el momento actual, ¿puedes hacer un balance y cuales son los principales desafíos para promover la democracia y el desarrollo en Chile?

Una de las grandes deudas que tiene la transición en nuestro país, es abrir el debate respecto a la concepción de desarrollo. Hoy día la política ambiental no considera una discusión respecto del manejo de los recursos naturales y eso se expresa en la institucionalidad, en todos los ámbitos.

Los principales pilares de la exportación están basados en los recursos naturales y se han transformado en las zonas más vulnerables. El tema pesquero está colapsado, el tema forestal ha sido una devastación de este país, el tema minero está generando conflicto con las comunidades indígenas, amenazando las fuentes de agua, etc. El tema salmonero en el Sur, más de 30 trabajadores muertos en los últimos 18 -20 meses. Y no hay apertura de debate sobre eso.

Lo otro es en lo relativo a la democracia. Hay muchas decisiones que se están tomando en este país, absolutamente en contra la voluntad de la gente, o sea, acá no se avanza en términos de que tener elecciones o elegir una autoridad cada 4 años, esto es un cheque en blanco con el que pueden hacer lo que quieran, y cuando uno vota por ellos, además estás apoyando el modelo económico. Lo otro, es crear mecanismos e instituciones como el defensor ciudadano. Actualmente es muy difícil acceder a información.

Los servicios del Estado actúan en complicidad con las empresas, en desmedro de los derechos de la gente y todo eso ocurre cotidianamente. Eso hoy día lo enfrentamos, fortaleciendo las capacidades de la gente, generando más conciencia, pero sin duda en el proceso de movilización del país se tiene que avanzar y ahí yo creo que hay una deuda grande.

- ¿Crees que sea posible la construcción de una Agenda Común entre las ONG, Movimientos sociales y Partidos Políticos de América Latina comprometidos con el mundo social?

No es fácil, hoy particularmente en Chile, el sector ONG está bastante debilitado está una buena parte cortado, no tiene proyecto político de cambio, sino que está muy cortado por la lógica de transformarse en Consultoras más que en proyecto de ONG.

Y eso yo creo que es una dificultad para las condiciones que existen en los otros países…. La dinámica que se está dando entre Ecuador, Perú, Bolivia, por ejemplo, a nivel del mundo social y de las organizaciones indígenas, está a años-luz de lo que nosotros podríamos integrar.

(28 diciembre 2006)